jueves, 23 de mayo de 2013

Nuestras Mascaras


No era mi idea ni mucho menos esperaba que las cosas resultaran de manera que esta fuera una de las reseñas de mi vida de las cual quisiera hablar, ni mucho menos que la inspiración me llegara así, pero si algo existe en nuestras vidas que las hace tan gratificantes es lo inesperada que esta puede ser.

Cuando desperté esta mañana esperaba encontrarme frente a un día como cualquier otro, universidad, estudios, amigos o cualquier evento cotidiano, incluso aquellos problemas que no salen de la cotidianidad, pero cuando algo inesperado sea bueno o malo, nos llega a pasar solemos demostrar diferentes respuestas a la situación, no solo en consonancia exclusiva con el evento sino con las personas con las que nos encontramos en dado momento. Esto nos lleva al punto del cual he venido a relatarles, los seres humanos (común a la gran mayoría de la especie según yo) solemos utilizar diferentes formas de actuar frente a las personas, cuando estamos con nuestra pareja podremos responder a una pelea de diferente modo que si la tuviésemos con nuestro hermano/a, con esto quiero decir que los seres humanos (y como acuña el termino Carl G. Jung) solemos usar una gama muy variada y única de mascaras sociales según cada individuo para responder a problemas, o incluso para simplemente guiar nuestro actuar ¿quién ha de conocerte mejor que tú mismo?, dueño y soberano de tus pensamientos mas allá de tus acciones, sin importar con quien estemos no podemos mostrarnos sin esta mascara (el yo “real” para mi mismo) que cubre nuestro rostro, ya que sin importar que mascara mostremos muy difícilmente nos tolerarían como realmente somos, tú y yo si entramos en reflexión no podemos evitar mentirnos si decimos que somos totalmente nosotros con las demás personas por ejemplo (y razón que me inspira a escribirles hoy): si una persona ha llegado a tratarte de una manera y te has acostumbrado a ella, por más profunda que esa relación social sea (y entiéndase a manera muy vaga “social” como cualquier interacción entre individuos), cuando las actitudes tienden a variar buscamos aislarnos en un razonamiento que busca el status quo, la culpabilidad en el otro, o la sumisión, solo nombrando algunas, ya que no asimilamos conductas ajenas a lo que estamos acostumbrados, pero a pesar de esto esa persona que no consideramos como “él” o “ella” en su estado de acción normal sigue siendo parte del conjunto que conforma la esencia de la persona, si buscamos relacionarnos con alguien y decimos quererle apreciarle o por lo menos demostramos el mínimo de aprecio, considero que debemos aceptar a las personas en su totalidad. Dispuestos, no a sumirnos en sus delirios de espontaneidad ante una situación, pero si llegar a comprender que quizás no es solo la cúpula de la cotidianidad la que nos determina. Tú y yo somos tan egoístas, soberbios e ingenuos que muchas veces preferimos encerrarnos en nuestra propia visión de mundo o nuestro propio razonamiento que olvidamos tomar en cuenta perspectivas que son tan valederas como las nuestras.

            Para concluir y no quitarles más de su tiempo, quisiera expresarles la reflexión a la cual me llevo la situación que inspiro este escrito:

Dejemos de encerrarnos en la banalidad que representa ser “nosotros mismos”, nuestro actuar esta determinado no solo por nosotros, sino también por las personas con las cuales nos relacionemos, no porque estos se nos impongan sino mas bien porque nosotros mismos nos imponemos ser así, con esto no quiero decir que este mal, el juicio de valor aquí no podría ser mas irrelevante, por lo cual les digo: abran sus mentes a nuevas perspectivas la vida no tiene que ser tan cuadriculada, vinimos a experimentar, tu propósito de vida no esta determinado por cuestiones banales, lo determina la vida misma, así que vive y deja vivir.



No hay comentarios: